El comercio electrónico dejó de competir por captar al consumidor y empezó a competir por entregarle. Esa es la conclusión de fondo de un análisis reciente de Prologis Research, publicado por El Canal Marítimo y Logístico. El boom de las compras online ya pasó: ahora es parte del día a día. La pregunta dejó de ser cuánta gente compra por internet y pasó a ser una más incómoda: ¿están las empresas preparadas para sostener esa demanda?
La respuesta define quién gana y quién se queda atrás. Y en Colombia, donde el comercio electrónico crece a buen ritmo, esa pregunta pega directo en la última milla.
La demanda creció. El espacio y la operación, no tanto
El dato europeo es claro. Prologis Research estima que el aumento de la penetración del comercio electrónico generará en Europa una demanda adicional de entre 1,4 y 1,9 millones de metros cuadrados de espacio logístico en los próximos años. Y advierte algo clave: el canal online requiere aproximadamente tres veces más espacio logístico que el canal físico.
Son cifras de Europa, no de Colombia. Pero la lógica es universal: más ventas online no significan solo más pedidos. Significan más mercancía que almacenar, clasificar, despachar y entregar. Cada compra digital activa una cadena física que alguien tiene que mover.
Cuando esa cadena no está preparada, el crecimiento se siente como un problema, no como una oportunidad.
El consumidor manda y no tiene paciencia
La otra mitad de la presión viene del cliente. El mismo análisis señala que, en Europa, el 70% de los consumidores espera entregas en 24 horas y el 76% da por hecho que las devoluciones son gratuitas.
Colombia no es ajena a esa expectativa. El comprador colombiano que se acostumbró a entregas rápidas en las grandes plataformas exige lo mismo a cualquier vendedor. Eso obliga a dos cosas:
- Proximidad al consumidor. Ubicaciones bien conectadas y cercanas a los núcleos urbanos para cumplir tiempos.
- Acceso a transporte eficiente y confiable. Sin una red de despacho que responda, la promesa de entrega rápida se cae.
La última milla es donde el e-commerce gana o pierde al cliente. Una entrega tarde o fallida borra el buen precio y la buena página web. Sobre cómo reducir ese riesgo, escribimos en entregas fallidas en e-commerce y cómo reducirlas.
La ventaja ya no está solo en el metro cuadrado
Prologis apunta a un cambio de fondo: la verdadera ventaja competitiva no está solo en tener bodega bien ubicada, sino en lo que pasa dentro de la operación. Automatización de procesos, uso de tecnología en la gestión y digitalización de los flujos logísticos permiten responder más rápido y con menos errores.
Para una empresa colombiana que despacha, esto se traduce en algo concreto. No se trata de tener el galpón más grande. Se trata de saber, en tiempo real, qué se despachó, quién lo lleva y cuándo llega. Las operaciones con procesos manuales sienten cada pedido extra como una carga. Las digitalizadas escalan sin multiplicar los errores en la misma proporción.
El momento de ordenar la operación es antes, no después
La tendencia es sólida y va a seguir. El comercio electrónico colombiano seguirá creciendo, con clientes más exigentes y competidores que también se profesionalizan. La diferencia entre crecer con orden o ahogarse en pedidos se decide en la capacidad de despacho.
El momento de digitalizar la operación no es cuando el volumen ya desbordó la capacidad. Es ahora, mientras todavía hay margen para hacerlo bien.
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